El embarazo es un estado de la mujer en la que los cuidados de higiene y alimentación deben ser algo importante que cuidar. Una alimentación sana y equilibrada es importante para la salud tanto de la madre como del bebé, variedad en los alimentos evitando las grasas, fritos, embutidos, dulces, picantes, alcohol, y bebidas con gas, sobre todo rica en frutas y verduras frescas, suele ser necesario suplementos de vitaminas, hierro, calcio, sobre todo a partir del segundo trimestre. En el embarazo aumentan las necesidades y no es siempre suficiente con lo que aporta la dieta.
La actividad laboral puede mantenerse, si no requiere de grandes esfuerzos, como hacer ejercicios violentos o levantar pesos, y a no ser que surja alguna complicación.
Las prendas de ropa deben ser adecuadas a su estado, holgadas y que transpiren bien, y el calzado cómodo y no demasiado tacón.
Son aconsejables los paseos diarios, y debe aumentar las horas de descanso.
Los viajes se pueden realizar, pero no grandes trayectos de un tirón, deben realizarse descansos.
No se debe tomar ninguna medicación sin consultar al ginecólogo, algunos pueden hacer daño al bebé, y la exposición a rayos X puede ser peligrosa, deben realizarse las estrictamente necesarias.
El tabaco, el alcohol y las drogas, se recomienda su prohibición.
Las relaciones sexuales no tienen porque suprimirse, únicamente en ciertas situaciones, como en casos de hemorragia o amenaza de parto prematuro.